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miércoles, 5 de septiembre de 2007

Un viaje por la historia: Berlín - Agosto del 2007 (día 1)


Pocas veces uno tiene la oportunidad de pasear alegremente por más de un siglo de historia. A veces viva, en ocasiones destruida, triunfal o derrotada, revolucionaria o reaccionaria, Berlín sigue siendo Berlín.

Esta es una pequeña crónica de los viajes de dos de los blogueros aquí presentes... Madame Bovari y Mister Dark historian (servidor). Lo pondré en varias tandas para darle más emoción y si me olvido de algo, que será lo más probable, espero que Madame me eche un cable. Pido disculpas de antemano por mi carencia del más mínimo sentido literario, las torpes licencias artísticas que me tomaré y mi pobre y pésimo lenguaje.

Así que, sin más demora, les dejo con las crónicas de un viaje anunciado: Berlín Tour 2007.

Esta historia comienza como todas, o al menos todas aquellas que merecen la pena (hay compañeras de viaje que opinan que si la historia acaba mal no es digna de tal honor), en un bonito y soleado día, de agosto 2007 en este caso.

Mis estimadas, y nunca bien ponderadas, compañeras de viaje partieron de Vigo por vía aérea al mediodía para llegar a Madrid ya entrada la tarde donde yo mismo me uní a la expedición. Omitiré en este punto los escabrosos detalles relativos a la normativa europea de seguridad aérea por considerarlos de todo punto inoportunos en este momento...


Una bonita vista de la T4 por pura y simple afición...

Tras casi 3 horas de viaje en avión, un bonito A320 (poniendo estas cosas se me saltan las lagrimillas...), como el de la foto siguiente, llegamos a uno de los 3aeropuertos de Berlín, el aeropuerto Tegel (TXL para los amigos del gremio) que está más o menos cerca de la ciudad. Este último hecho hará que lo cierren en el 2011 pero para la historia quedará que por él circularon parte de las mercancías que llegaron a Berlín a través del puente aéreo así como, incluso antes, los primeros campos de vuelo para dirigibles...


Un precioso A320 de Iberia...


Y, como no, un recuerdo del puente aéreo...

Lo cierto es que, entre un ligero retraso del avión y la duración del propio vuelo nos plantamos en los respectivos hoteles casi a las 23. (Eso lo clavé cuando llamé ese mismo día diciendo que llegaríamos tarde por si las moscas...). Eso sí, la taxista, una amable berlinesa (del oeste, y no que nadie lo dude), nos fue mostrando aquellos lugares como si de una visita turística se tratara.



Entre el cansancio del viaje, dejarlo todo tirado por habitación, etc, dieron las mil así que ese día acabó allí mismo.

To be continued...

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domingo, 12 de agosto de 2007

Las edades del hombre




Os reproduzco a continuación algunos párrafos contenidos en Los trabajos y los días, de Hesiodo. Antes de transcribirlos quiero subrayar el dato de que estas frases fueron escritas, apróximadamente, en el año 700 A.C., es decir, hace casi veintisiete siglos:

Zeus destruirá también esta cuarta raza de hombres mortales cuando al nacer resulten encanecidos. El padre no será semejante a los hijos, ni los hijos al padre, el huésped no será grato al que da la hospitalidad, ni el compañero al compañero, ni el hermano al hermano, como antes.

Despreciarán a los padres tan pronto como lleguen a la vejez; los censurarán hablándoles con duras palabras, faltos de entrañas, desconocedores del temor de los dioses; no podrán dar el alimento debido a los padres que envejecen, y aquéllos, para quienes la fuerza es justicia, uno ejercerá el pillaje sobre la ciudad del otro; no habrá consideración del que es fiel al juramento, no del justo ni del bueno; estimarán más al malhechor; la violencia y la justicia estarán en las manos; no habrá respeto; el malvado dañará al hombre bueno increpándole con palabras de franqueza y jurará un juramento.

La destructora envidia de mirada siniestra, que se alegra del mal ajeno, seguirá a todos los hombres malvados.

Entonces hacia el Olimpo desde la ancha tierra, cubriendo su suave piel con blancos vestidos, se dirigirán Aidós y Némesis, en medio de la multitud de los inmortales, tras abandonar a los hombres; sólo penosos dolores quedarán para los mortales; no habrá remedio para el mal.

El texto es un fragmento del relato de las Edades del Hombre, en el que Hesiodo expone las distintas etapas de la vida de la humanidad. Parte de una edad de oro en los hombres eran excelentes, semejantes a los dioses, y vivían en armonía. Luego expone la progresiva degradación de la estirpe de los hombres, la extinción de la raza áurea y su sucesiva sustitución por las razas de plata, bronce y hierro. Por último, llega a la quinta raza, la más degenerada de todas, que será el último avatar de la especie humana.

Creo que a muchos de nosotros nos resultan familiares algunas de las expresiones contenidas en el texto. Las hemos escuchado en infinidad de ocasiones, e incluso utilizado más de una vez, para referirnos a la juventud actual, a las generaciones que vienen detrás de la nuestra. Por eso resulta llamativo verlas recogidas en un escrito tan antiguo.

Habrá quien considere a Hesiodo un visionario con dones adivinatorios, una mente preclara capaz de preveer el futuro de nuestra civilización, su degradación y su decadencia en el siglo XXI.

Otro enfoque posible es el del eterno retorno. Hesiodo dibujó así la quinta raza, porque esa descomposición se había producido o se estaba produciendo ya en su entorno. La historia es cíclica y aquí y ahora nos toca ya repetir lo que el poeta detectaba en la Grecia de su tiempo.

Cabría pensar, por último, que todas las generaciones de hombres tienden a ver a sus sucesores como seres bárbaros, incivilizados e ineptos, que van a conducir el mundo al desastre. Tal vez, esta percepción de las cosas es algo inherente a la naturaleza humana. Tal vez, se oculta tras ella un deseo inconsciente e inevitable de que nada sobreviva a nuestra propia muerte.

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